Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion La Réforme sigue juzgando el carácter de la Revolución de Febrero de acuerdo a las declamaciones de febrero. El despotismo burgués, muy lejos de haber sido quebrado en la Revolución de Febrero, fue perfeccionado en esa ocasión. Se dio por tierra con la Corona, el último halo de la santidad feudal que ocultaba la dominación de la clase burguesa. La dominación del capital se manifestó con claridad. En la Revolución de Febrero la burguesía y el proletariado combatieron a un enemigo común. En cuanto éste quedó eliminado, las dos clases hostiles se hallaban solas en el campo de batalla, y debía comenzar la lucha decisiva entre ellas. Si la Revolución de Febrero perfeccionó la dominación burguesa, ¿de dónde surge, se preguntará, la recaída de la burguesía en el realismo? Nada más sencillo. La burguesía añora el período durante el cual dominaba sin ser responsable de su dominación; en el cual un seudopoder, situado entre ella y el pueblo, debía obrar por ella y al mismo tiempo servirle de escondite; en el cual poseía, por así decirlo, un chivo expiatorio coronado contra el cual arremetía el proletariado en cuanto quería herirla, contra el cual se coligaba inclusive con el proletariado en cuanto se tornaba molesto y pretendía establecerse como potencia autónoma. En el rey poseía un pararrayos para el pueblo, y en el pueblo tenía un pararrayos para el rey.