Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion La burguesÃa industrial propiamente dicha constituÃa una parte de la oposición oficial, es decir, sólo estaba representada en las Cámaras como minorÃa. Su oposición se manifestaba más decididamente cuanto más claro era el absolutismo de la aristocracia financiera y cuanto más asegurada creÃa tener su dominación sobre la clase obrera tras las revueltas de 1832, 1834 y 1839, ahogadas en sangre. Grandin, fabricante de Ruan, que tanto en la Asamblea Nacional Constituyente, como en la Legislativa habÃa sido el portavoz más fanático de la reacción burguesa, era el adversario más violento de Guizot en la Cámara de Diputados. Léon Faucher, conocido más tarde por sus esfuerzos del todo impotentes por llegar a ser un Guizot de la contrarrevolución francesa, sostuvo en los últimos tiempos de Luis Felipe una guerra con la pluma a favor de la industria, contra la especulación y su caudatario, el Gobierno. Bastiat mostraba una gran agitación en contra del sistema imperante, en nombre de Burdeos y de toda la Francia vinÃcola.
La pequeña burguesÃa en todas sus gradaciones, al igual que la clase campesina, habÃa quedado completamente excluida del poder polÃtico. Además, en el campo de la oposición oficial o completamente al margen del pays légal se encontraban los representantes y portavoces ideológicos de las citadas clases, sus sabios, sus abogados, sus médicos, etcétera; en una palabra, sus llamados «talentos».