Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion El 4 de diciembre el proletariado fue espoleado a la lucha por burguesas y tenderos. Esa noche prometieron comparecer en el lugar de la lucha varias legiones de la Guardia Nacional armadas y uniformadas. En efecto, burgueses y tenderos habían descubierto que en uno de sus decretos del 2 de diciembre Bonaparte abolía el voto secreto y les ordenaba inscribir en los registros oficiales, detrás de sus nombres, un sí o un no. La resistencia del 4 de diciembre amedrentó a Bonaparte. Durante la noche mandó pegar en todas las esquinas de París carteles que anunciaban la restauración del voto secreto. Burgueses y tenderos creyeron haber alcanzado su objetivo. Todos los que no se presentaron a la mañana siguiente eran tenderos y burgueses.
Un golpe de mano de Bonaparte, dado durante la noche del 1 al 2 de diciembre, había privado al proletariado de París de sus guías, de los jefes de las barricadas. ¡Un ejército sin oficiales, al que los recuerdos de junio de 1848 y de 1849 y de mayo de 1850 inspiraban la aversión a luchar bajo la bandera de los montagnards, confió a su vanguardia, a las sociedades secretas, la salvación del honor insurrecto de París, que la burguesía entregó tan mansamente a la soldadesca que Bonaparte pudo más tarde desarmar a la Guardia Nacional con el pretexto burlón de que temía que sus armas fuesen empleadas abusivamente contra ella misma por los anarquistas!