Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Friedrich Engels, con el que yo mantenÃa un intercambio constante de ideas por correspondencia desde la publicación de su genial bosquejo sobre la crÃtica de las categorÃas económicas en los Deutsch-Französische Jahrbücher, habÃa llegado por distinto camino (véase su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra) al mismo resultado que yo. Y cuando en la primavera de 1845 se estableció también en Bruselas, acordamos elaborar en común la contraposición de nuestro punto de vista con el punto de vista ideológico de la filosofÃa alemana; en realidad, para liquidar cuentas con nuestra conciencia filosófica anterior. El propósito fue realizado bajo la forma de una crÃtica de la filosofÃa poshegeliana. El manuscrito —dos gruesos volúmenes en octavo— ya hacÃa mucho tiempo que habÃa llegado a su lugar de edición en Westfalia cuando nos enteramos de que nuevas circunstancias imprevistas impedÃan su publicación. En vista de eso entregamos el manuscrito a la crÃtica roedora de los ratones, muy de buen grado, pues nuestro objeto principal, esclarecer nuestras propias ideas, ya habÃa sido logrado. Entre los trabajos dispersos en que por aquel entonces expusimos al público nuestras ideas, bajo unos u otros aspectos, sólo citaré el Manifiesto del Partido Comunista escrito conjuntamente por Engels y por mÃ, y un Discurso sobre el librecambio, publicado por mÃ. Los puntos decisivos de nuestra concepción fueron expuestos por primera vez cientÃficamente, aunque sólo en forma de polémica, en la obra Miseria de la filosofÃa etcétera, publicada por mà en 1847 y dirigida contra Proudhon. La publicación de un estudio escrito en alemán sobre el trabajo asalariado, en el que recogÃa las conferencias que habÃa dado acerca de este tema en la Asociación obrera alemana de Bruselas, fue interrumpida por la Revolución de Febrero, que trajo como consecuencia mi alejamiento forzoso de Bélgica.