Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion PodrÃamos también invertir los términos y decir que la libertad industrial constituye una especie de la libertad de prensa. En la industria no se trabaja sólo con las manos y los pies sino también con la cabeza. ¿Acaso el lenguaje de la palabra es el único en que habla el pensamiento? ¿Acaso el mecánico no habla un lenguaje muy claro para mi oÃdo en la máquina de vapor, el fabricante de camas un lenguaje muy inteligible para mi espalda, y no se hace el cocinero entender muy bien por mi estómago? ¿No resulta contradictorio que estén permitidos todos estos tipos de libertad de prensa y que sólo se halle vedado el que habla a mi espÃritu por medio de la tinta de imprenta?
Para defender, e incluso para comprender, la libertad en una esfera debo concebirla en su carácter esencial y no en su aspecto externo. Pues bien, ¿puedo afirmar que sea fiel a su carácter, que se ajuste a la nobleza de su naturaleza, que sea libre la prensa que se rebaja a convertirse en una industria? Claro está que el escritor tiene que ganar algo para poder subsistir y escribir, pero ello no quiere decir, en modo alguno, que deba subsistir y escribir con la finalidad de ganar algo.
En los versos de Béranger
Je ne vis que pour faire des chansons.
Si vous m’ôtez ma place, Monseigneur,
je ferai des chansons pour vivre[23].
