Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Las llamadas revoluciones de 1848 no fueron más que pequeños hechos episódicos, ligeras fracturas y fisuras en la dura corteza de la sociedad europea. Bastaron, sin embargo, para poner de manifiesto el abismo que se extendÃa por debajo. Demostraron que bajo esa superficie, tan sólida en apariencia, existÃan verdaderos océanos que sólo necesitaban ponerse en movimiento para hacer saltar en pedazos continentes enteros de duros peñascos. Proclamaron, de forma ruidosa a la par que confusa, la emancipación del proletariado, ese secreto del siglo XIX y de su revolución.
Bien es verdad que esa revolución social no fue una novedad inventada en 1848. El vapor, la electricidad y el telar mecánico eran unos revolucionarios mucho más peligrosos que los ciudadanos Barbès, Raspail y Blanqui. Pero a pesar de que la atmósfera en la que vivimos ejerce sobre cada uno de nosotros una presión de 20 000 libras, ¿acaso la sentimos? No en mayor grado que la unión europea sentÃa, antes de 1848, la atmósfera revolucionaria que la rodeaba y que presionaba sobre ella desde todos lados.
