Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Sin embargo, a la vista de nuestros propósitos, es una pena que a este hombre de fina inteligencia le falte por completo la nobleza de alma. Estoy convencido que la ambición personal más peligrosa ha devorado de él todo lo bueno. Se ríe de los locos que repiten como loros su catecismo proletario tanto como de los comunistas a lo Willich y de los burgueses. Sólo respeta a los aristócratas, a los genuinos, aquellos que son plenamente conscientes de su aristocracia. Para alejarlos del Gobierno, necesita su propia fuente de poder y sólo puede encontrarla en el proletariado. De acuerdo con esto, ha confeccionado su sistema para él. A pesar de todas sus afirmaciones contrarias, o quizás a causa de ellas, salí con la impresión de que la adquisición de poder personal es el objetivo de todos sus empeños.
Engels y todos sus antiguos socios, pese a todos sus dones, son muy inferiores a él, y si osaran olvidarlo por un momento, los pondría en su sitio con la misma desvergonzada impudicia que un Napoleón.
Gustav Techow a un amigo, 1850