Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Pero esto no es en modo alguno el proceso de génesis de lo concreto como tal. Por ejemplo, la categorÃa económica más simple, digamos el valor de cambio, presupone la existencia de la población, de una población que produce en condiciones determinadas; presupone también cierta clase de familia, de comunidad o de Estado, etcétera. El valor de cambio no puede nunca existir sino bajo la forma de relación unilateral y abstracta de un todo concreto, vivo, ya dado. Como categorÃa, por el contrario, el valor de cambio tiene una existencia antediluviana. Asà pues, para una conciencia como la filosófica, que identifica el pensamiento que concibe con el hombre real y considera como mundo real únicamente el que ha sido concebido una vez, el movimiento de categorÃas aparece como el acto de producción real (al que se da, lamentablemente, cierto impulso desde fuera) cuyo resultado es el mundo; y esto —aquà nos encontramos de nuevo con una tautologÃa— es exacto en la medida en que la totalidad concreta como totalidad mental, como representación mental de lo concreto, es de hecho un producto del pensamiento, de la comprensión; no es en modo alguno un producto del concepto que se engendre a sà mismo y piense fuera o por encima de la contemplación y de la representación, sino el resultado de la elaboración de conceptos a partir de la contemplación y la representación.