Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Este trabajo se ha dilatado mucho por las siguientes razones: para comenzar, en 1860 el escándalo Vogt me tomó mucho tiempo; me vi obligado a dedicarme a una gran cantidad de investigaciones sobre asuntos sin importancia en sí mismos, a intervenir en juicios, etcétera. En 1861 la guerra civil norteamericana me hizo perder mi principal fuente de subsistencia, el New York Daily Tribune. Mi colaboración en ese periódico ha quedado interrumpida hasta este momento. De modo que me vi, y me sigo viendo, en la necesidad de hacerme cargo de un montón de trabajos pesados para no ir a parar a la calle con toda mi familia. Había decidido incluso aceptar un empleo y hubiera debido entrar, al comienzo del año, en una office de los ferrocarriles. ¿Fue mala suerte o buena?: mi mala letra me impidió obtener la plaza. Usted ve, pues, que me quedaba poco tiempo y poca tranquilidad para trabajos teóricos. Es probable que estas mismas razones atrasen más de lo que yo quisiera la revisión para la imprenta.