Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Ahora estoy trabajando como una bestia, ya que debo emplear el tiempo en que es posible trabajar, y el ántrax sigue estando presente, aunque ahora sólo me perturba localmente y no en el cráneo.
A ratos, como no se puede estar siempre escribiendo, estudio algo de cálculo diferencial. No tengo paciencia para leer otra cosa. Toda otra lectura me conduce siempre de vuelta a mi escritorio.
Esta noche hay una sesión especial de la Internacional. Un viejo y buen compañero, antiguo owenista, Weston (carpintero), ha presentado las dos proposiciones siguientes, que está defendiendo continuamente en la Beehive: 1) que un aumento general del salario no serÃa de utilidad para los obreros; 2) que por consiguiente, etcétera, los sindicatos tienen un efecto perjudicial.
Si estas dos proposiciones, en las que sólo él cree en nuestra sociedad, fueran aceptadas, nos pondrÃamos en ridÃculo, tanto a causa de los sindicatos de aquà como de la infección huelguÃstica que prevalece ahora en el continente.
