Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion En cuanto valores de uso, las mercancías son, ante todo, de cualidades diferentes; en cuanto valores de cambio, no pueden diferir más que en cantidad, por lo que no contienen ni un átomo de valor de uso. Si se prescinde, empero, del valor de uso de los cuerpos de las mercancías, no les queda más que una propiedad: la de ser productos del trabajo. Aunque también el producto del trabajo se ha transformado mientras lo teníamos en la mano. Cuando nos abstraemos de su valor de uso, hacemos también abstracción de los elementos y las formas corpóreas que lo convertían en valor de uso. Ya ha dejado de ser mesa, o casa, o hilado o cualquier otra cosa útil. Se han disuelto todas sus características constitutivas sensibles. Tampoco es ya producto del trabajo del carpintero, o del albañil, o del hilandero, ni de ningún otro trabajo productivo determinado. Con el carácter útil de los productos del trabajo desaparece el carácter útil de los trabajos representados en ellos; también desaparecen pues, las diferentes formas concretas de esos trabajos, que dejan de diferenciarse y se reducen todos juntos a trabajo humano igual, a trabajo humano abstracto.