Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Al animal la propia naturaleza se encarga de trazarle el radio de acción dentro del que ha de moverse y en el que se mantiene tranquilo, sin salirse de él ni sospechar siquiera que exista otro. También al hombre le ha trazado Dios un fin general: el de ennoblecer a la humanidad y ennoblecerse a sà mismo, pero encargándole además que encuentre los medios para alcanzarlo y dejando que sea él el responsable de elegir el puesto que dentro de la sociedad considere más adecuado para su persona y desde el cual pueda elevarse mejor él mismo y elevar a la sociedad.
Esta posibilidad de elegir constituye un gran privilegio del hombre con respecto a los demás seres de la creación, pero asimismo es algo que puede destruir su vida entera, llevar sus planes al fracaso y hacerlo desgraciado. De ahà que la elección seria de una profesión sea el primer deber del joven que inicia su carrera en la vida y no quiere encomendar al azar sus asuntos más importantes.
Cada cual tiene ante sus ojos una meta que a él, por lo menos, le parece grande y que lo es, siempre y cuando su convicción más profunda, la voz más recóndita del corazón, la considere asÃ, ya que Dios no deja nunca al hombre sin consejo y, aunque hable en voz baja, su voz siempre es segura.
