Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Mientras que el producto acabado y los elementos de producción, siempre que se incluyan en el producto, abandonan el proceso de la producción para convertirse en mercancías en el ámbito de la circulación, los medios de trabajo, por el contrario, una vez han penetrado en el ámbito de la producción nunca salen de él. Su función los retiene ahí. Una parte del valor capital adelantado para ellos queda fijo bajo esta forma determinada por el funcionamiento de los medios de trabajo en el proceso de la producción. El valor así fijado disminuye continuamente hasta que el medio de trabajo se vuelve obsoleto por desgaste y hasta que su valor se haya repartido, durante un periodo más o menos largo, entre una serie de productos sacados de una serie de procesos del trabajo, repitiéndose continuamente. Mientras los medios de trabajo continúen cumpliendo su función, es decir hasta que sean sustituidos por un ejemplar semejante, el valor del capital constante sigue fijándose ahí. Mientras que otra parte del valor que originariamente se fijaba ahí se transfiere al producto y circula como elemento del stock de mercancías. Cuanto más lentamente se gaste el medio de trabajo, más tiempo el valor del capital constante se fija bajo esa forma. Pero cualquiera que sea la resistencia de los medios de trabajo, la proporción en la que transfieren su valor siempre se aplica en relación inversa a la duración total de su funcionamiento.
