Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion La Trinidad económica, que pretende mostrar la unidad interna entre los elementos de la riqueza así como su fuente, marca la cima de las mistificaciones capitalistas: la conversión de las relaciones sociales en cosas, la amalgama de las relaciones de producción con sus aspectos históricos y sociales. Es el mundo mágico, embrujado, invertido, donde el señor Capital y la señora Tierra, personajes sociales y simultáneamente cosas, bailan su corro espectral. Recae en la economía política el honor de haber dispersado esos vapores y esos espejismos: esta transformación de los elementos sociales de la riqueza en entidades independientes y fijas, esta personificación de las cosas y la cosificación de las relaciones, esta religión de la vida cotidiana.
El capital, Libro III, capítulo cuadragésimo octavo (1894)