Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion 1 Modena Villa, Maitland Park
Mi querido amigo:
Su obstinado silencio me es totalmente incomprensible. ¿Acaso le he dado motivo para ello en mi última carta? Espero que no. En todo caso, no era esa mi intención, no tengo necesidad de decírselo expresamente, usted sabe bien que es mi más íntimo amigo en Alemania y no comprendo por qué inter amicos haya que guardarse rencor recíprocamente por la menor bobería. Y usted menos que nadie tiene derecho a actuar así conmigo, porque sabe cuán agradecido le estoy. Usted hizo por mi libro más que Alemania entera, por no hablar de todos los favores personales.
Tal vez se mantiene usted tan enérgicamente callado para demostrarme que no es como la banda de mis pretendidos amigos que callan cuando las cosas marchan mal y hablan cuando marchan bien. Sin embargo, por su parte, semejante demostración no es necesaria.
Cuando digo que «las cosas marchan bien» pienso en primer lugar en la propaganda hecha por mi libro y la acogida favorable que le han dado los obreros alemanes, since you wrote me last. Pienso, además, en los magníficos progresos logrados por la Asociación Internacional de los Trabajadores, sobre todo en Inglaterra.
