Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Hegel parte del Estado y ve en el hombre al Estado hecho sujeto; la democracia parte del hombre y ve en el Estado al hombre objetivado. Del mismo modo en que la religión no crea al hombre sino el hombre la religión, no es la Constitución quien crea al pueblo sino el pueblo la Constitución. La relación de la democracia con todas las demás formas del Estado es semejante en cierto modo a la del cristianismo con todas las demás religiones. El cristianismo es la religión, la esencia de la religión, el hombre deificado como una religión especial. Del mismo modo, la democracia es la esencia de toda Constitución, el hombre socializado como una constitución especial. La relación de la democracia con los demás regímenes es la del género con sus especies, sólo que aquí el género mismo aparece como existencia y por tanto, frente a las especies que no corresponden a la esencia, como especie particular. Todas las demás formas de Estado son el Antiguo Testamento de la democracia. En la democracia el hombre no existe para la ley, sino que la ley existe para el hombre, es la existencia del hombre; en cambio, en las demás formas de Estado el hombre es la existencia de la ley. Tal es el distintivo esencial de la democracia.
Crítica de la filosofía del Estado de Hegel (1843)
