Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion La identidad que Hegel ha construido entre sociedad burguesa y Estado es la identidad de dos ejércitos enemigos en los que cada soldado tiene la oportunidad de convertirse, por deserción, en miembro del ejército enemigo; y ciertamente tal es la descripción exacta de la actual situación empírica.
Lo mismo vale sobre su construcción de los exámenes. En un Estado racional los exámenes están pensados más para hacerse zapatero que funcionario del Ejecutivo. Y es que la zapatería es una habilidad sin la que se puede ser social y buen ciudadano, pero los «necesarios conocimientos políticos» son una condición sin la cual, aunque se esté en el Estado, se vive fuera de él, separado de sí mismo, en el vacío. El examen no es más que una fórmula masónica, el reconocimiento legal de que el saber político es un privilegio.
La unión del cargo público con el individuo, este vínculo objetivo entre el conocimiento de la sociedad burguesa y el del Estado, el examen, no es más que el bautizo burocrático del saber, el reconocimiento oficial de la transustanciación del saber profano en sagrado (naturalmente el examinador lo sabe siempre todo). Nunca se oyó que los gobernantes griegos o romanos hicieran exámenes. Claro que ¿cómo se va a comparar a un pobre gobernante con un funcionario prusiano?
Crítica de la filosofía del Estado de Hegel (1843)