Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Desde 1848 la producción capitalista se ha desarrollado rápidamente en Alemania, y ya florecen hoy sus engañosas corolas. Pero el destino siguió dando la espalda a nuestros especialistas. Mientras pudieron cultivar libremente la economía política, les faltaron las circunstancias económicas modernas en la realidad alemana. Cuando esas circunstancias cobraron vida, las condiciones ya no permitían su estudio sin prejuicios dentro del ámbito visual burgués. En la medida en que es burguesa —esto es, en la medida en que concibe el orden capitalista no como estadio evolutivo histórico transitorio, sino por el contrario como forma absoluta y última de la producción social—, la economía política no se puede mantener como ciencia salvo mientras la lucha de clases se encuentra en estado latente o no se manifiesta más que en apariciones aisladas.
Tomemos Inglaterra. Su economía política clásica cae en el periodo de lucha de clases no desarrollado. Su último gran representante, Ricardo, hace conscientemente de la contraposición de los intereses de clase, del salario del trabajo y el beneficio, del beneficio y la renta de la tierra, el centro mismo de sus investigaciones, concibiendo ingenuamente esa contraposición como ley natural social. Pero con eso la ciencia burguesa de la economía llegaba a su límite insuperable. Aún en vida de Ricardo se le enfrentó la crítica en la persona de Sismondi.