Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Querido Bracke:
Le ruego que, después de leerlas, transmita las adjuntas glosas críticas marginales al programa de coalición a Geib, Auer, Bebel y Liebknecht para que las vean. Estoy ocupadísimo y me veo obligado a rebasar con mucho el régimen de trabajo que me ha sido prescrito por los médicos. No ha sido, pues, ninguna «delicia» para mí tener que escribir una tirada tan larga. Pero era necesario hacerlo, para que luego los amigos del Partido a quienes van destinadas esas notas no interpreten mal los pasos que habré de dar.
El caso es que, después de celebrado el Congreso de unificación, Engels y yo haremos pública una breve declaración para hacer saber que nos es del todo ajeno dicho programa de principios y que nada tenemos que ver con él.
Es indispensable hacerlo así pues en el extranjero se tiene la idea, absolutamente errónea pero cuidadosamente fomentada por los enemigos del Partido, de que el movimiento del llamado Partido de Eisenach está secretamente dirigido por nosotros. Por ejemplo, en un libro que ha publicado hace poco en ruso, Bakunin me hace responsable no sólo de todos los programas, etcétera, de ese partido, sino de todos los pasos dados por Liebknecht desde el día en que inició su cooperación con el Partido Popular.