Llamando a las puertas de la Revolucion
Llamando a las puertas de la Revolucion Segunda: que cuando llegan al movimiento proletario tales elementos procedentes de otras clases, la primera condición que se les debe exigir es que no traigan resabios de prejuicios burgueses, pequeñoburgueses, etcétera, y que asimilen sin reservas el enfoque proletario. Pero estos señores, como ya se ha demostrado, están atiborrados de ideas burguesas y pequeñoburguesas, que tienen sin duda su justificación en un país tan pequeñoburgués como Alemania, pero únicamente fuera del Partido Obrero Socialdemócrata. Si estos señores se constituyen en un partido socialdemócrata pequeñoburgués, nadie les discutirá el derecho de hacerlo; en tal caso, podríamos entablar negociaciones, formar en ciertos momentos bloques con ellos, etcétera. Pero en un partido obrero constituyen un elemento corruptor. Si por ahora las circunstancias aconsejan que se les tolere, debemos comprender que la ruptura con ellos es sólo cuestión de tiempo, siendo nuestro deber el de tolerarlos sin más, sin permitir que ejerzan alguna influencia sobre la dirección del partido. Además parece ser que el momento de ruptura ya ha llegado. No podemos comprender en modo alguno cómo puede el partido seguir tolerando en sus filas a los autores de ese artículo. Y si hasta la dirección del partido cae en mayor o menor grado en manos de esos hombres, quiere decir simplemente que el partido está castrado y que ya no le queda vigor proletario.