Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia «El valor mercantil —dice— es determinado siempre, en definitiva, por la cantidad de trabajo necesario para procurarse la cosa evaluada: no por la cantidad de trabajo que de hecho se ha empleado en ella, sino por la que deberá emplearse más adelante con medios de producción tal vez perfeccionados; y esta cantidad, aunque sea difÃcil apreciarla, siempre es establecida con fidelidad por la competencia… Sobre esta base es calculada la demanda del vendedor, lo mismo que la oferta del comprador. El primero afirmará tal vez que la cosa le ha costado diez jornadas de trabajo; pero si el otro sabe que en adelante puede producirse en ocho jornadas de trabajo, y si la competencia aporta la demostración a ambas partes, el valor se reducirá sólo a ocho jornadas y el precio en el mercado se establecerá a ese nivel. El vendedor y el comprador saben, naturalmente, que la cosa es útil, que es deseada y que sin este deseo no habrÃa venta; pero la fijación del precio no guarda ninguna relación con la utilidad». (Estudios, etc., t. II, pág. 267, edición de Bruselas.)