Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Es importante insistir aquí en que el valor no es determinado por el tiempo en que una cosa ha sido producida, sino por el mínimo de tiempo en que puede ser producida, y este mínimo es establecido por la competencia. Supongamos por un momento que haya desaparecido la competencia y que, por consiguiente, no exista medio de establecer el mínimo de trabajo necesario para la producción de una mercancía. ¿Qué ocurrirá? Bastará invertir en la producción de un objeto seis horas de trabajo para tener derecho, según el señor Proudhon, a exigir a cambio seis veces más que quien no haya empleado más de una hora en la producción del mismo objeto.
En lugar de una «relación de proporcionalidad» tenemos una relación de desproporcionalidad, si queremos permanecer en la esfera de las relaciones, buenas o malas.
La desvalorización continua del trabajo no es más que un aspecto, una de las consecuencias de la evaluación de las mercancías por el tiempo de trabajo. Este mismo modo de evaluación explica el alza excesiva de precios, la superproducción y otros muchos fenómenos de la anarquía industrial.
¿Pero, da origen al menos la medida del valor por el tiempo de trabajo a la diversidad proporcional de los productos que tanto encanta al señor Proudhon?