Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Si con esto ha querido decir el señor Proudhon que el tiempo necesario para la obtención del oro y la plata ha sido conocido antes que el tiempo indispensable para la producción de todas las demás mercancías, ésta sería otra de las suposiciones con las que tanto le gusta agasajar a sus lectores. Si quisiéramos atenernos a esta erudición patriarcal, diríamos al señor Proudhon que en primer lugar fue conocido el tiempo necesario para producir los objetos de primera necesidad, tales como el hierro, etc. No hablemos ya del arco clásico de Adam Smith.
Pero, después de todo esto, ¿cómo puede hablar todavía el señor Proudhon de la constitución de un valor, puesto que ningún valor se ha constituido jamás sólo? El valor se constituye, no por el tiempo necesario para crear un producto dado, sino en proporción a la cantidad de todos los demás productos que pueden ser creados durante el mismo tiempo. Por tanto, la constitución del valor del oro y de la plata supone la constitución ya lograda del valor de multitud de otros productos.
Por consiguiente, no es la mercancía la que, en forma de oro y plata, ha alcanzado el estado de «valor constituido», sino que el «valor constituido» del señor Proudhon ha alcanzado, en forma de oro y plata, el estado de dinero.