Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia «Con la solución de la antinomia del valor, ya he mostrado en el capítulo segundo que la ventaja de todo descubrimiento útil es incomparablemente menor para el inventor, haga lo que haga, que para la sociedad; ¡la demostración de este punto la ha realizado con todo rigor matemático!»
Volvamos a la ficción de la sociedad persona, ficción cuya única finalidad era probar la simple verdad de que cada nuevo invento disminuye el valor de cambio del producto al dar la posibilidad de producir con la misma cantidad de trabajo un mayor número de mercancías. La sociedad sale, pues, beneficiada, no porque obtenga más valores de cambio, sino porque obtiene más mercancías por el mismo valor. En cuanto al inventor, la competencia hace que su beneficio descienda gradualmente hasta el nivel general de las ganancias. ¿Ha demostrado el señor Proudhon este enunciado como quería hacerlo? No. Esto no le impide reprochar a los economistas el no haber hecho esta demostración. Para persuadirle de lo contrario no citaremos más que a Ricardo y Lauderdale; Ricardo, jefe de la escuela que determina el valor por el tiempo de trabajo, y Lauderdale, uno de los defensores más furibundos de la determinación del valor por la oferta y la demanda. Ambos han demostrado la misma tesis.