Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Después de haber rectificado estos simples errores de puro cálculo, veamos un poco las consecuencias a que llegaríamos si, haciendo abstracción de los errores de cálculo, resolviéramos admitir para los ferrocarriles la relación establecida por el señor Proudhon entre la velocidad y el capital. Supongamos que un transporte cuatro veces más rápido cueste cuatro veces más; en tal caso, este transporte no rendiría menos ganancia que el transporte por carretera, cuatro veces más lento y cuatro veces más barato. O sea, si el acarreo cuesta 18 céntimos, el ferrocarril costaría 72. Ésta sería la consecuencia «rigurosamente matemática» de las suposiciones del señor Proudhon, haciendo una vez más abstracción de los errores de cálculo. Pero he aquí que se nos dice inopinadamente que si, en lugar de 72 céntimos, el ferrocarril cobrase sólo 25, perdería al punto todas sus consignaciones de mercaderías. Decididamente, en tal caso habría que retornar al furgón e inclusive al carro. Lo único que aconsejamos al señor Proudhon es que en su «Programa de la asociación progresiva» no se olvide de hacer la división por 100. Pero ésa es la desgracia: no abrigamos la menor esperanza de que sea escuchado nuestro consejo, porque el señor Proudhon esta tan encantado de su cálculo «progresivo», correspondiente a la «asociación progresiva», que clama con gran énfasis: