Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Como ya se ha dicho, Rodbertus recoge las definiciones en boga de los conceptos económicos tal como los heredó de los economistas. No realiza el menor intento de investigarlos. El valor, para él, es «la evaluación del objeto en su relación cuantitativa con los demás objetos, cuando esta evaluación se adopta como medida». Esta definición, que, expresándonos con suavidad, es sumamente vacua, nos da en el mejor de los casos una idea aproximada del valor, pero no nos dice en absoluto que es el valor. Y como esto es todo lo que Rodbertus puede decirnos acerca del valor, se comprende que busque la medida del valor fuera del valor. Después de confundir en el mayor desorden a lo largo de treinta paginas el valor de uso con el valor de cambio, dando pruebas de una capacidad de razonamiento abstracto que causa infinito asombro a Adolf Wagner, llega a la conclusión de que no existe una medida real del valor, razón por la cual es preciso conformarse con un sustitutivo de medida. Como tal podría servir el trabajo, pero sólo en el caso de que productos de igual cantidad de trabajo se cambiasen siempre por productos de igual cantidad de trabajo, independientemente de si «esto tiene lugar de modo espontáneo o se aplican medidas» para ello. Por consiguiente, el valor y el trabajo siguen careciendo de todo vínculo real, aunque el primer capítulo este consagrado todo él a explicar que las mercancías «cuestan trabajo», y sólo trabajo, y por qué.