Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia ¿Hace falta hablar del fin providencial y filantrópico descubierto por el señor Proudhon en la invención y el empleo inicial de las máquinas?
Cuando el mercado adquiría en Inglaterra un desarrollo tal que el trabajo manual no podía ya satisfacer la demanda, se sintió la necesidad de máquinas. Entonces se empezó a pensar en la aplicación de la ciencia mecánica, que en el siglo XVIII ya estaba plenamente formada.
La aparición de la fábrica fue acompañada de actos que eran todo menos filantrópicos. Los niños eran retenidos en el trabajo a golpes de látigo; se les hacia objeto de tráfico, y para conseguir mano de obra infantil se ajustaban contratos con los orfanatos. Fueron abolidas todas las leyes relativas al aprendizaje de los obreros, porque, para decirlo con una expresión del señor Proudhon, ya no había necesidad de obreros sintéticos. Por último, a partir de 1825, casi todas las nuevas invenciones fueron el resultado de colisiones entre obreros y patronos, que trataban a toda costa de depreciar la especialidad de los obreros. Después de cada nueva huelga de alguna importancia surgía una nueva máquina. El obrero hasta tal punto no veía en el empleo de las máquinas una especie de rehabilitación, de restauración, como dice el señor Proudhon, que en el siglo XVIII opuso resistencia durante largo tiempo al imperio naciente de los mecanismos automáticos.