Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia «Wyatt —dice el doctor Ure— habÃa descubierto los bastidores de hilar (la serie de cilindros acanalados) mucho antes que Arkwright. … Pero la dificultad principal no consistÃa tanto en la invención de un mecanismo automático… La dificultad estribaba sobre todo en la disciplina necesaria para hacer que los operarios renunciasen a sus hábitos irregulares dentro del trabajo y para identificarles con la regularidad invariable del gran autómata. Inventar y poner en vigor un código de disciplina fabril ajustado a las necesidades y a la celeridad del sistema mecánico: he aquà una empresa digna de Hércules, he aquà la noble obra de Arkwright». [I, 21-22, 23].
En suma, la introducción de las máquinas acentuó la división del trabajo en el seno de la sociedad, simplificó la tarea del obrero en el interior del taller, aumentó la concentración del capital y desarticuló aún más al hombre.
Cuando el señor Proudhon quiere ser economista y abandonar por un instante «la evolución en la serie del entendimiento», toma su erudición de A. Smith, que escribió sus obras cuando la fábrica no hacÃa más que nacer. En efecto, ¡qué diferencia entre la división del trabajo existente en tiempos de Adam Smith y la que vemos en la fábrica moderna! Para comprenderla bien, bastará citar algunos pasajes de la FilosofÃa de la fábrica del doctor Ure.