Miseria de la filosofia

Miseria de la filosofia

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El señor Proudhon confunde las ideas y las cosas. Los hombres jamás renuncian a lo que han conquistado, pero esto no quiere decir que no renuncien nunca a la forma social bajo la cual han adquirido determinadas fuerzas productivas. Todo lo contrario. Para no verse privados del resultado obtenido, para no perder los frutos de la civilización, los hombres se ven constreñidos, desde el momento en que el tipo de su comercio no corresponde ya a las fuerzas productivas adquiridas, a cambiar todas sus formas sociales tradicionales. Hago use aquí de la palabra comercio en su sentido más amplio, del mismo modo que empleamos en alemán el vocablo Verkehr. Por ejemplo: los privilegios, la institución de gremios y corporaciones, el régimen reglamentado de la Edad Media, eran relaciones sociales que sólo correspondían a las fuerzas productivas adquiridas y al estado social anterior, del que aquellas instituciones habían brotado. Bajo la tutela del régimen de las corporaciones y las ordenanzas, se acumularon capitales, se desarrolló el tráfico marítimo, se fundaron colonias; y los hombres habrían perdido estos frutos de su actividad si se hubiesen empeñado en conservar las formas a la sombra de las cuales habían madurado aquellos frutos. Por eso estallaron dos truenos: la revolución de 1640 y la de 1688. En Inglaterra fueron destruidos todas las viejas formas económicas, las relaciones sociales con ellas congruentes y el régimen político que era la expresión oficial de la vieja sociedad civil. Por tanto, las formas de la economía bajo las que los hombres producen, consumen y cambian, son transitorias e históricas. Al adquirir nuevas fuerzas productivas, los hombres cambian su modo de producción, y con el modo de producción cambian las relaciones económicas, que no eran más que las relaciones necesarias de aquel modo concreto de producción.


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