Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Esto es lo que el señor Proudhon no ha sabido comprender y menos aún demostrar. Incapaz de seguir el movimiento real de la historia, el señor Proudhon nos ofrece una fantasmagoría con pretensiones de dialéctica. No siente la necesidad de hablar de los siglos XVII, XVIII y XIX, porque su historia discurre en el reino nebuloso de la imaginación y se remonta muy por encima del tiempo y del espacio. En una palabra, eso no es historia, sino antigualla hegeliana, no es historia profana —la historia de los hombres—, sino historia sagrada: la historia de las ideas. A su modo de ver, el hombre no es más que un instrumento del que se vale la idea o la razón eterna para desarrollarse. Las evoluciones de que habla el señor Proudhon son concebidas como evoluciones que se operan dentro de la mística entraría de la idea absoluta. Si rasgamos el velo que envuelve este lenguaje místico, resulta que el señor Proudhon nos ofrece el orden en que las categorías económicas se hallan alineadas en su cabeza. No hará falta que me esfuerce mucho para probarle que éste es el orden de una mente muy desordenada.
El señor Proudhon inicia su libro con una disertación acerca del valor, que es su tema predilecto. En ésta no entrare en el análisis de dicha disertación.