Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Veamos las cosas un poco más de cerca.
La oferta no representa exclusivamente la utilidad, la demanda no representa exclusivamente la opinión. ¿Acaso el que demanda no ofrece también un producto cualquiera o el signo representativo de todos los productos, el dinero? Y al ofrecerlo, ¿no representa acaso, según el señor Proudhon, la utilidad o el valor de uso?
Por otra parte, ¿acaso el que ofrece no demanda también un producto cualquiera o el signo representativo de todos los productos, el dinero? ¿Y acaso no se transforma así en el representante de la opinión, del valor de opinión o valor de cambio?
La demanda es al mismo tiempo una oferta, la oferta es al mismo tiempo una demanda. Así, la antítesis del señor Proudhon, identificando simplemente la oferta y la demanda, la una con la utilidad y la otra con la opinión, no descansa sino sobre una abstracción huera.
Lo que el señor Proudhon denomina valor de uso, otros economistas lo llaman con el mismo derecho valor de opinión. Sólo citaremos a Storch (Cours d’economie politique [«Curso de economía política»], París, 1823, págs. 48 y 49).