Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Resumamos: El trabajo, siendo él mismo mercancía, se mide como tal por el tiempo de trabajo que hace falta para producir el trabajo-mercancía. ¿Y qué hace falta para producir el trabajo-mercancía? Justamente el tiempo de trabajo que se invierte en la producción de los objetos indispensables para el mantenimiento incesante del trabajo, es decir, para dar al trabajador la posibilidad de vivir y de propagar su especie. El precio natural del trabajo no es otra cosa que el mínimo de salario [4]. Si el precio corriente del salario se eleva por encima de su precio natural, es precisamente porque la ley del valor, erigida en principio por el señor Proudhon, encuentra su contrapeso en las consecuencias de las variaciones que experimenta la relación entre la oferta y la demanda. Pero el mínimo de salario sigue siendo, no obstante, el centro en torno al cual gravitan los precios corrientes del salario.
Por tanto, el valor relativo medido por el tiempo de trabajo es fatalmente la fórmula de la esclavitud moderna del obrero, en lugar de ser, como quiere el señor Proudhon, la «teoría revolucionaria» de la emancipación del proletariado.
Veamos ahora en qué medida la aplicación del tiempo de trabajo, como medida del valor, es incompatible con el antagonismo de clases existentes y con la desigual distribución del producto entre el trabajador directo y el poseedor de trabajo acumulado.