Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia El algodón, la patata y el aguardiente son artÃculos del uso más común. La patata ha dado origen a la escrófula; el algodón ha desplazado en gran parte el lino y la lana, a pesar de que la lana y el lino son, en muchos casos, más útiles aunque sólo sea desde el punto de vista de la higiene; por último, el aguardiente se ha impuesto a la cerveza y al vino, pese a que el aguardiente, empleado en calidad de producto alimenticio, este considerado generalmente como un veneno. Durante todo un siglo, los gobiernos lucharon en vano contra este opio europeo; la economÃa prevaleció dictando sus leyes al consumo.
¿Por qué, pues, el algodón, las patatas y el aguardiente son la piedra angular de la sociedad burguesa? Porque su producción requiere la menor cantidad de trabajo y, por consiguiente, tienen el más bajo precio. ¿Por qué el mÃnimo de precio determina el máximo de consumo? ¿Será tal vez a causa de la utilidad absoluta de estos artÃculos, de su utilidad intrÃnseca, de su utilidad en el sentido de que satisfacen de la manera mejor las necesidades del obrero como hombre y no del hombre como obrero? No, es porque, en una sociedad basada en la miseria, los productos más miserables tienen la prerrogativa fatal de servir para el consumo de las grandes masas.