Miseria de la filosofia
Miseria de la filosofia Decir que, puesto que las cosas que menos cuestan son las de mayor consumo, deben ser las de mayor utilidad, equivale a decir que el uso tan extendido del aguardiente, determinado por su bajo coste de producción, es la prueba más concluyente de su utilidad; equivale a decir al proletario que las patatas son para él más saludables que la carne; equivale a aceptar el estado de cosas vigente; equivale, en fin, a hacer con el señor Proudhon la apologÃa de una sociedad sin comprenderla.
En una sociedad futura, donde habrá cesado el antagonismo de clases y donde no habrá clases, el consumo no será ya determinado por el mÃnimo de tiempo necesario para la producción; al contrario, la cantidad de tiempo que ha de consagrarse a la producción de los diferentes objetos será, determinada por el grado de utilidad social de cada uno de ellos.
Pero volvamos a la tesis del señor Proudhon. Puesto que el tiempo de trabajo necesario para la producción de un objeto no expresa ni mucho menos su grado de utilidad, el valor de cambio de este mismo objeto, determinado de antemano por el tiempo de trabajo materializado en él, no puede en ningún caso regular la justa proporción entre la oferta y la demanda, es decir, la relación de proporcionalidad en el sentido que le da ahora el señor Proudhon.