La Biblioteca de la Medianoche
La Biblioteca de la Medianoche Y entonces, como un hilo que se rompe, la realidad se desmorona.
Oscuridad.
Cuando abre los ojos, la señora Elm está ahÃ, esperándola.
—No quiero seguir —susurra Nora.
La bibliotecaria la mira con suavidad.
—Pero, ¿quieres morir?
Nora abre la boca, pero no tiene una respuesta.
Las vidas prestadas no son suyas. Pero la que dejó atrás tampoco lo era.
¿Qué significa eso? ¿Que no pertenece a ningún sitio?
O peor… ¿que nunca lo hizo?
Nora se sienta en la mesa de la Biblioteca, con la cabeza entre las manos. Ha recorrido tantas vidas que ya no sabe quién es. Cada posibilidad la ha arrastrado a un lugar distinto, pero en todas se ha sentido como una sombra que ocupa un espacio que no le pertenece.
—No hay una vida correcta para mà —susurra.
La señora Elm la observa desde el otro lado de la mesa, con los dedos entrelazados sobre un libro cerrado.
—Tal vez no es la vida lo que está mal, Nora. Tal vez eres tú quien no se permite encajar.