La Biblioteca de la Medianoche
La Biblioteca de la Medianoche Nora levanta la vista, su expresión llena de rabia.
—No es tan simple. Cada una de estas vidas pudo haber sido mÃa. ¿Por qué no se sienten reales?
—Porque no las viviste. Solo las visitaste.
La respuesta se clava en su pecho como un puñal. Se siente atrapada en un laberinto sin salida. Si ninguna vida le pertenece, ¿qué sentido tiene seguir probando?
Se levanta de golpe.
—Quiero irme.
—¿A dónde?
Esa pregunta la deja en blanco. No tiene un hogar. No tiene un lugar al que regresar.
—¿Y si el problema no es la vida que elijo? —dice en voz baja—. ¿Y si el problema soy yo?
La señora Elm ladea la cabeza.
—¿Qué quieres decir?
Nora da un paso atrás.
—Que tal vez no deberÃa existir.
La Biblioteca se estremece. Por primera vez, algo en este lugar parece inestable.
—Nora… —dice la señora Elm, con una advertencia en su voz.
Pero Nora ya ha tomado una decisión.