La Biblioteca de la Medianoche
La Biblioteca de la Medianoche Su propia voz resuena sin eco. Nadie responde.
Estoy sola.
El pensamiento es un ancla que la hunde más en la desesperación.
Pero entonces, algo cambia.
Un resplandor, apenas un susurro de luz en la distancia. Y luego, una voz.
—Nora.
La señora Elm.
Nora quiere llorar, pero no tiene ojos.
—Te fuiste demasiado lejos —dice la bibliotecaria, su silueta emergiendo de la nada—. Pero aún no es tarde.
—¿Para qué? —Nora siente que su voz se quiebra—. No pertenezco a ninguna vida. No soy nadie.
La señora Elm sonrÃe con tristeza.
—¿Y si te dijera que te equivocaste?
La luz crece. Algo se materializa frente a Nora. Un libro.
Negro. Sin tÃtulo.
Pero diferente a los demás.
—¿Qué es esto?
—Tu verdadera vida.
Nora duda.
—No tiene sentido. Probé todas las vidas posibles y en ninguna encajé.