La mancebia
La mancebia
(LA MAISON TELLIER)
I
Iban allí todas las noches a las once como quien va al café.
Se encontraban habitualmente seis u ocho, siempre los mismos. No eran calaveras, sino hombres serios, Comerciantes y jóvenes tranquilos de la ciudad, que tomaban su Chartreuse bromeando con las pupilas o hablaban seriamente con la Señora que todo el mundo respetaba.
Luego se retiraban a dormir antes que sonase la medianoche. Los jóvenes solían quedarse algunas veces un rato más.
La casa tenía un ambiente familiar; era pequeña, pintada de amarillo, ocupaba el ángulo saliente de una calle detrás de la iglesia de San Esteban y por las ventanas se veía el puerto lleno de navíos a la descarga, la gran laguna de agua salada llamada la Retenida y detrás la casa de la Virgen con su vieja capilla toda gris.
