Pedro y Juan

Pedro y Juan

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Estábase allí, en pie, con los dedos crispados sobre el picaporte, buscando una razón, un pretexto.

Recordó de repente que ocho días antes había prestado a su hermano un frasquito de láudano para calmar el dolor de muelas. Podía él tener el mismo padecimiento y reclamar su droga. Así, pues, entró, pero recatándose como un ladrón.

Juan, con la boca entreabierta, dormía profundamente. Su barba y sus cabellos rubios parecían una mancha de oro sobre la almohada. No se despertó, pero cesó de roncar.

Pedro, inclinado hacia él, le contempló con avidez. No, aquel joven no se parecía en nada a Roland, y por segunda vez surgió en su memoria el recuerdo del retrato de Marechal. Era necesario que lo encontrase. Viéndolo, tal vez no dudaría.

Juan se movió, molestado sin duda por su presencia o por el resplandor de la bujía. Entonces el doctor retrocedió de puntillas hacia la puerta, que cerró sin hacer ruido; en seguida volvió a su cuarto, pero no se acostó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker