Pedro y Juan
Pedro y Juan No es, ciertamente, mi intención encarecer y recomendar aquà la pequeña novela que va a leerse. Por el contrario, las ideas que intento hacer comprender implicarÃan más bien la crÃtica del género de estudio psicológico que he emprendido en PEDRO Y JUAN.
Voy a ocuparme de la novela en general.
No soy el único a quien se dirige la misma censura por los mismos crÃticos cada vez que aparece un nuevo libro.
En medio de frases de elogio encuentro regularmente esta otra.
«El mayor defecto de esta obra consiste en que no es una novela propiamente hablando».
A esto se podrá contestar con el mismo argumento:
«El mayor defecto del escritor que me dispensa la honra de juzgarme consiste en que no es un crÃtico».
¿Cuáles son, en puridad, los caracteres esenciales del crÃtico?
Es preciso que sin prevención, sin opiniones preconcebidas, sin ideas de escuela, sin conexiones con ninguna familia de artistas, comprenda, distinga y explique todas las tendencias más opuestas, los temperamentos más contrarios y admita las investigaciones de arte más diversas.
