El halcón pirata
El halcón pirata Uno de los más encantadores paisajes que me haya sido dado contemplar en las tierras bajas es el que se ofrece a la vista del viajero alrededor de la desembocadura de un río que yo he designado con el nombre de Aguaclara (traducción del nombre indio) y que corre entre dos de los Estados del Sur de la costa occidental de Maryland.
De la orilla norte de esta corriente, ancha y magnífica en aquel punto, parte una larga faja de arena blanca, cubierta en algunos sitios de matas de hierba, sobre las cuales se elevan varios cactus aislados, y en el lado occidental de esta faja de arena hay un espacioso puerto, muy conveniente para los buques que buscan un refugio o esperan un viento favorable. En el lado oriental se extiende una especie de golfo, formado por una recortadura de la costa, cuyas aguas se mezclan con las del magnífico Chesapeake, y que ha sido designado por los marineros con el nombre de Caminos de Patuxent. A lo largo de sus orillas hay bancos de arena, donde han encallado algunas veces grandes barcos, arrojados por la tempestad, y que son además famosos en toda la comarca por abundar mucho en ellos la especie de peces llamada tambor. A esta circunstancia es debido que se haya dado el nombre de Punta del Tambor a la playa que se extiende entre Aguaclara y la magnífica bahía de Maryland.
