La montaña perdida
La montaña perdida Reinaba insólita agitación en el campamento desde hacía más de veinticuatro horas, porque todo el mundo estaba ocupado en los trabajos necesarios para fabricar la cuerda necesaria. Además, pronto vieron que utilizando las cuerdas más cortas que sirvieron para atar los fardos, podían reunir un largo superior a doscientos pies, y eso disminuía considerablemente el trabajo de confeccionar cuerda con la fibra del mezcal.
A la puesta del sol el trabajo estaba terminado por completo. Durante una gran parte del día los jefes del campamento estuvieron haciendo observaciones junto al precipicio, para calcular las distancias que separaban las pequeñas plataformas que descubriera Pedro Vicente, y vieron que tan sólo la primera estaba bastante separada de la cima, a cosa de cien pies, pero ya más abajo el descenso sería fácil. Para llegar a la primera plataforma, se disponía de una cantidad de cuerda diez veces mayor de lo que se necesitaba.