La montaña perdida
La montaña perdida Y dirigiéndose a su ayudante, le ordenó:
—Vaya usted en seguida al cuartel y diga al mayor GarcÃa que venga a verme inmediatamente.
El joven salió inmediatamente a cumplir la orden, más apenas estuvo en la puerta de la casa, cuando se volvió al despacho de su coronel dando un grito de sorpresa.
—¿Qué ocurre?-preguntó su jefe.
—¡Mire usted allÃ, mi coronel!
Y señalaba un jinete que avanzaba al galope de su caballo. Ambos estaban cubiertos de polvo y fatigados en extremo.
—¡Caramba!-exclamó el coronel—. Es el joven Tresillian, el hijo del socio de Villanueva.