¿Y a ti qué te pasa?
¿Y a ti qué te pasa? En medio de esa tormenta emocional, una llamada cambia todo. Clara ha tenido una recaída. Menchu corre a su lado. Pasa noches enteras en la residencia, sosteniéndole la mano, susurrándole cosas al oído. Ya no hay lugar para Lucas, ni para el glamour de Los Ángeles, ni para las dudas.
Hay solo una verdad: Clara se va. Y Menchu no piensa dejarla sola.
En el último momento, Clara la mira con esos ojos sabios que lo han visto todo.
—No te olvides de ti, Menchu. No cometas el error que yo cometí… No vivas para otros. Vive para ti.
La frase se clava como un ancla. Como una bendición. Y cuando Clara exhala su último suspiro, algo también muere dentro de Menchu… pero algo más despierta.
No sabe cómo, pero comprende que el amor que no se muestra, que no lucha, que no se compromete… no es amor. Es egoísmo disfrazado.
Y quizás, solo quizás, aún esté a tiempo de elegir algo mejor.
El duelo por mamá Clara deja a Menchu en un estado liminal. Ni aquí ni allá. Vive en pausa, reconstruyendo pedazos de sí misma que ni sabía que estaban rotos. Las rutinas regresan, pero no son iguales. Cada gesto cotidiano tiene el peso de una ausencia.
