Siempre te encontraré (Las guerreras Maxwell 3)
Siempre te encontraré (Las guerreras Maxwell 3) Angela no respondió. No habÃa respuesta. Solo un abismo dentro de ella.
Kieran cabalgaba en silencio. James. Su hermano.
Un hombre que recordaba con carcajadas en las tabernas, con promesas de gloria en la guerra.
Y ahora, un fantasma con cuchillos en la espalda de su propia sangre.
Lo encontraron en un campamento abandonado.
Las fogatas aún humeaban. Los mercenarios se habÃan dispersado, pero James los esperaba.
De pie en el centro, su espada al cinto, los observó con una sonrisa de lobo.
—No pensaba que llegarÃas tan rápido, hermano.
Kieran desmontó de un salto. No sacó su espada. Aún no.
—¿Fuiste tú? —preguntó, su voz un filo en la oscuridad.
James sonrió más.
—¿Qué crees?
Angela desenfundó su daga.
—Mataste a mi gente.
James la miró como si fuera aire.
—No. Solo limpié el tablero.
Kieran se movió primero.