Siempre te encontraré (Las guerreras Maxwell 3)
Siempre te encontraré (Las guerreras Maxwell 3) Angela, su hija de diez años, temblaba aferrada a la mano de su hermana mayor, Davinia. HabÃa sido la única sobreviviente de la masacre. Y aún sentÃa en su piel el frÃo de la noche, el olor metálico de la sangre derramada en el bosque. Recordaba la forma en que su madre la habÃa mirado, agonizante, susurrándole su última promesa.
—Tienes que ser fuerte, mi amor... Prométeme que vivirás... que amarás...
Pero, ¿cómo podÃa prometer algo asÃ?
Esa noche, el llanto de los dolientes fue ahogado por la furia del laird. Los responsables fueron encontrados con las pertenencias robadas de los muertos. No hubo juicio, no hubo misericordia. Kubrat Ferguson los ejecutó con sus propias manos, uno por uno, mientras la lluvia lavaba la sangre de su espada.
Angela lo observó todo.
Aquel instante quedó grabado en su mente como un hierro candente. La niña que habÃa sido murió esa noche, reemplazada por algo distinto. Algo más fuerte.
—Papá... —susurró, acercándose a él mientras enterraba su espada en el último traidor.
Kubrat giró la cabeza. Su hija lo miraba con ojos oscuros, sin lágrimas. No era el rostro de una niña. Era el rostro de alguien que entendÃa.
—Dijiste que cuidarÃas de nosotras —continuó Angela—. Yo haré lo mismo por ti.
