Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero —SÃ, señor.
—Ve a buscarle. No está de guardia. Dile, sin que te oigan los demás, que se requiere su presencia a proa. Procura que no hable con nadie. Dale conversación. Y, hasta que estéis aquÃ, no le digas que lo traes a mi camarote. ¿Entendido? Pues ve… Maestro de armas, id a la cubierta de abajo y, cuando calculéis que Albert está a punto de volver con su hombre, disponeos a seguirle en silencio.