Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero El juicio se celebró en el mismo camarote donde había ocurrido el desdichado incidente. Dicho camarote, el del capitán, abarcaba toda la zona por debajo de la cubierta de popa. A ambos lados, había dos pequeñas cámaras, una convertida en cárcel temporal y la otra en sala mortuoria, y en el centro un espacio más pequeño y alargado de forma oblonga que llegaba hasta la manga del barco. Arriba había una claraboya de moderadas dimensiones y, a cada extremo del espacio oblongo, dos portillas que podían convertirse fácilmente en troneras para carronadas.
Dispusieron todo con rapidez y se leyeron los cargos contra Billy Budd, el capitán Vere compareció por fuerza como único testigo del caso, y como tal renunció por un tiempo a su rango, aunque lo conservó de un modo en apariencia trivial, pues testificó desde el lado de barlovento, cuando el objeto que había obligado a reunirse el tribunal estaba a sotavento. De manera concisa narró todo lo que había conducido a la catástrofe, sin omitir ningún detalle de la acusación de Claggart y refiriendo cómo había respondido el prisionero. Al oír su testimonio los tres oficiales miraron con sorpresa a Billy Budd, el último hombre de quien habrían sospechado que albergase intenciones sediciosas como había afirmado Claggart o que consumara el acto innegable que había cometido. El primer teniente ejerció su derecho de hablar el primero, se volvió hacia el prisionero y dijo: