Billy Budd, marinero

Billy Budd, marinero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No era que, como los niños, Billy fuese incapaz de concebir lo que es en realidad la muerte. No, pero carecía por completo de ese temor irracional que prevalece más en las comunidades muy civilizadas que en esas que llamamos bárbaras y que, en todos los aspectos, están más cerca de la Naturaleza inalterada. Como se ha dicho en otra parte, Billy era, a pesar de su indumentaria, tan bárbaro como pudieran serlo sus paisanos, los cautivos britanos, a los que hizo desfilar en triunfo Germánico en Roma. O esos bárbaros posteriores, probablemente jóvenes escogidos entre los primeros británicos convertidos, al menos nominalmente, al cristianismo a los que llevaron a Roma (igual se lleva hoy a Londres a otros conversos de islas menores del océano), y de quienes el papa de aquel tiempo, al admirar su extraña belleza tan distinta del canon italiano, su tez clara y rubicunda y sus cabellos rubios y rizados, dijo: «¿“Anglos” —queriendo decir “ingleses”, la forma moderna—, decís que son “anglos”? ¿Es porque parecen ángeles?». De haber ocurrido más tarde, bien pudiera ser que estuviese pensando en esos serafines de Fra Angelico que arrancan manzanas en el jardín de las Hespérides y tienen la tez levemente sonrosada de las más bellas jóvenes inglesas.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker