Billy Budd, marinero
Billy Budd, marinero Sin embargo, el capellán del Bellipotent era un hombre discreto con el sentido común que da un buen corazón. Y no insistió. A instancias del capitán, un teniente le había puesto al corriente de todo lo referente a Billy; y, como intuyó que para presentarse al Juicio era mejor la inocencia que la religión, se fue de mala gana, aunque la emoción le empujó a hacer algo ya de por sí extraño en un inglés y, dadas las circunstancias, aún más raro tratándose de un cura. Inclinándose, besó en la hermosa mejilla a su semejante, un criminal convicto por la ley militar y a quien, a pesar de hallarse en los confines de la muerte, comprendió que no podría convertir a un dogma, por mucho que pudiese temer su futuro.